sábado, 28 de enero de 2012

Cómics, cómics y cómics


Por Raúl H. Pérez Navarrete

En mi niñez, los comics jugaron un papel muy importante en mi acercamiento a la literatura; si hoy en día disfruto de autores como Haruki Murakami o Jorge Luis Borges, sin duda se lo debo a Stan Lee y a sus creaciones.



Stan Lee


Hace pocos años me alejé de las historietas de súper héroes en parte por el aburrimiento y en parte por la poca oferta de cómics en español. Tiempo después, gracias a un viaje al extranjero, conseguí Watchmen, de Alan Moore, y The Sandman: Dream country, de Neil Gaiman. Creo que lo más sui géneris que había leído antes de eso era Asilo Arkham, de Grant Morrison y Dave Mckean, El regreso del caballero nocturno, de Frank Miller (ambos protagonizados por Batman), Buba, del mexicano  José Quintero, y las revistas MAD y Heavy metal. Igualmente, en ese tiempo me adentré con mayor profundidad en la elaboración de historietas gracias a algunos libros que también conseguí en ese viaje como Understanding cómics, de Scott McCloud, y Comics & sequential art, de Will Eisner.


Cuando intentaba regresar a los cómics de superhéroes descubría que era casi imposible debido a los constantes cambios en los personajes (Nick Fury ahora se parecía a Samuel L. Jackson en el universo Ultimate de Marvel) y a las tramas cada vez más enredadas y absurdas (en 2007, el escritor J. Michael Straczynski y el editor Joe Quesada fueron los responsables de la historia “One more day”, en la que Spider-Man hace un trato con Mephisto para salvar a May Parker, dando como resultado una nueva realidad que destruyó lo planteado en las últimas décadas en las páginas de los cómics, como su matrimonio con Mary Jane y la muerte de Harry Osborne). Ante este escenario, no me quedaba más remedio que dirigirme ocasionalmente a historietas como Hellboy y a las  adaptaciones cinematográficas de Ghost World y Persépolis.


Gracias a páginas como Taringa! tuve la oportunidad de acercarme en fechas recientes a The Maxx, de Sam Kieth, Usagi Yojimbo, de Stan Sakai, El cadáver y el sofá, de Tony Sandoval, entre otras obras. Hasta el día de hoy considero que los los diálogos de Fabian Nicieza y Chris Claremont son geniales y el trazo de Jim Lee extraordinario, sin embargo, el mundo que ofrecen creadores como Moebius y Art Spiegelman es sin lugar a dudas mucho más rico.



Arzach, de Moebius



Haciendo las paces con las capas y las máscaras


Motivado por las recientes cintas protagonizadas héroes de Marvel y la curiosidad generada por el relanzamiento de las historietas de DC comics –proyecto llamado the new 52- decidí ponerme al día con lo ocurrido en los últimos años con los Hombres X y Peter Parker. Dos días antes del inesperado cierre de Megaupload, descargué algunas sagas importantes como “House of M”, “Decimation” y “Messiah complex”. Debo confesar que disfruté mucho los números que forman la historia “Chaos”, parte de “Avengers disassembled”, aunque me encontré con los viejos recursos de siempre, como la muerte de varios Avengers (finalmente no importa, Haweye, por ejemplo, resucita meses más tarde en las páginas de los Nuevos Vengadores).




El legado


La búsqueda por mantener la vigencia de personajes creados hace ya varias décadas ha generado cientos de “retcons” e historias absurdas. Tras leer la miniserie “Ghost rider: road to damnation”, se me ocurre que las miniseries pueden ser una forma de terminar con esto; otra solución –pienso en voz alta- se podría encontrar en el “legado” de los héroes, como ocurre con las más recientes sagas de Batman, donde se planteó su desaparición y posibles sustitutos o lo ocurrido en el universo Ultimate de la editorial Marvel, donde Peter Parker muere y un joven de origen latino y afroamericano toma el nombre de Spider-Man. Tal vez ese sea el futuro para estos longevos héroes.



Miles Morales 



Otros universos

Mientras algunos editores se empeñan en transformar drásticamente el estatus quo de los personajes, nos queda el consuelo de que las grandes sagas están ya impresas y podemos siempre regresar a ellas. Finalmente, las historias están ahí. Además, el mundo del cómic se extiende más allá de Marvel y DC. Los superhéroes son una parte importante, pero sólo una parte, del gran universo del cómic.


Maus, de Art Spiegelman

2 comentarios:

Ego dijo...

Por lo mismo dejé de leer cómics de superhéroes. Su afán de captar nuevo público los lleva a faltarle el respeto a los seguidores de años. Pero aún hay algunas novelas gráficas y miniseries muy buenas. ¿Leíste "All Star Superman?"

Raúl H. Pérez Navarrete dijo...

Mike, sin duda.

Con respecto a All star, leí algunos números, está muy bueno.

Saludos.

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